sábado, 16 de agosto de 2025

LA ULTIMA LUNA DEL MES DE AGOSTO (2015)

 

LA ULTIMA LUNA DEL MES DE AGOSTO  -    2015

Querido amor:

 Agosto, nuestro mes, ha finalizado como empezó, con lluvias y tormenta. Pero no nos hemos mojado.

 Estoy aquí contigo, a buen resguardo, en nuestra casa tan vacía desde que te fuiste. Porque tu ausencia, mi amor, me hace vivir en constante soledad. No hemos tenido que ir con nuestro cochecito a ayudar para la vuelta a casa de la estancia en la playa, a nuestra hija y familia. Ellos si han regresado, pero yo me he quedado aquí, a tu lado, observando la lluvia y la tormenta, recordando tantos y tantos fines del verano. Recuerdo que siempre cantábamos la canción del Dúo dinámico: “el final del verano llegó y tú partirás….” Y de algún modo, se ha hecho realidad.

Ayer estuve todo el día con ellos en el apartamento y al igual que paso la semana pasada con Vicentin, me he sentido muy acompañada. La verdad es que este verano, el primero sin ti, nuestros hijos y nietos se han desvivido por atenderme y acompañarme lo más posible. Desde el viaje a Madrid con Emilio, Emilio Samuel y Lucas para ver la lluvia de estrellas, hasta el viaje de Vicen a Valencia, han estado a mi lado y me han hecho mucha compañía. Y ahora que Chelo, Carlos, Carlos Javier y Lucia ya regresaron de Guatemala, están haciendo  lo mismo.

Para ellos ha sido un mes de Agosto tambien muy diferente. Salieron a finales de Julio para visitar a los seres queridos de Carlos, rumbo a América a reencontrarse con un montón de recuerdos, familiares  y amigos. Querían volver a visitar muchos sitios preñados de historia en las vidas de todos y en la infancia de los niños. Han visitado lugares de ensueño para recordar toda la vida. En algunos de ellos tuvimos la suerte de estar tambien nosotros, Vicen, tú y yo. ¿Te acuerdas mi amor? Ellos si te han recordado y han evocado aquellos años de la niñez de sus hijos y de nuestra plenitud. Han vuelto pletóricos de sensaciones, sentimientos, nostalgias e ilusiones de volver en cuanto puedan. Ojala la vida se lo vuelva a permitir.

El sábado pasado fue día 29 y tuvimos la misa del “noveno aniversario” de tu muerte. Que duro se me hace escribir esta palabra. Que impensable en el tiempo, pero que real en estos momentos de mi vida. Emilio, Mari Carmen y Conchin, me acompañaron en la Eucaristía. Emilio Samuel tenía una cena de compromiso con familiares de Desy y Lucas esta con Laura en el camino de Santiago por Roncesvalles. A Chelo y familia les dije que no perdieran el poco tiempo que les quedaba de aprovechar el apartamento, ya que llegaron de Xela el día 20. Celebraremos más Eucaristías.

Ayer domingo 30, mi amor, se cumplieron exactamente nueve meses de tu partida. Solo el recordar el momento de tu salida de casa, para no volver, me llena de tristeza dolorosa, de rebeldía, de impotencia y de una nostalgia infinita que ya no tiene vuelta atrás. “Desde que tú te has ido, desde que te has marchado yo solo soy la sombra, de aquella que has amado”. Cada día intento sobreponerme y hacer mi vida de ahora, que consiste en salir como “alma que lleva el diablo”, todos los días sobre las nueve y media a desayunar al Corte Ingles de Nuevo Centro. Allí, a veces lloro, a veces hablo con las amables camareras que seguramente les doy lástima. Les enseño tu fotografía y Oliver me da todos los días un abrazo. Despues, repuesta un poco salgo por la galería comercial, e incluso compro alguna cosa. Regreso a casa, preparo algo de comer y prácticamente ya estoy toda la  tarde sentada delante de la tele, hasta que decido escribir o leer. Deseando estoy que comience la pintura en San Pau, porque por lo menos habrán dos días a la semana que hare algo diferente, pero este mes, ha pintado así. Mi vida es casi como cuando estabas tú…pero sin ti. Recuerdo que, enfermo y todo como estuviste durante dos años, nos íbamos a desayunar a Hipercor y a pintar en tus tiempos de mejoría. Ahora ya no voy a Hipercor, no es el que era, además me recuerda mucho a ti, a nosotros.

Al ser este año domingo, el último día del mes, y ya tocando a su fin la corta estancia de nuestra hija en Cibeles, lógicamente me invitó a pasar el día con ellos. Conchín se brindó para llevarme y estuvo un ratito en la playa con nosotros. Tampoco se bañó, había muchas olas y las dos nos sentimos muy inseguras. La vi alejarse por la arena cojeando y me dio mucha pena. Casi hace la vida de viuda, sin serlo. No quiso que le acompañara al cochecito y me quede plantada en la arena, mirando cómo se marchaba. Mientras, Chelo y Carlos se bañaban en un mar agitado y con medusas, al punto que le picó una a Chelo en la mano que se la inflamó bastante. Menos mal que con el frescor del agua de la piscina se le rebajó. Estuve un ratito con ella en el agua sin querer mirar al trampolín…sin querer pensar ni recordar, sin querer evocarte. Ella me hablaba, estábamos solas. Carlos tomaba el sol. Al final subimos a comer y descansamos un rato. Estuve en comunicación con Emilio y con Vicen para que estuvieran tranquilos. A las ocho bajamos a oír misa. Otro lugar plagado de recuerdos….La vimos construir hace cuarenta años ¿te acuerdas mi amor que Vicen jugaba con los ladrillos de la construcción?... Aún llegó a venir mi madre. Todos los domingos acudíamos a la Eucaristía y años después, cuantas veces Lucio la celebro y yo leía las lecturas….Cuántos años y cuanta vida acumulada en esas paredes, en el Crucifijo, en las redes, en la estrella de los vientos, en la Virgen del Mar….

Había luna llena, “la última del verano” pensé. Para mí, para nosotros, con el final de Agosto, terminaba el verano. Prácticamente empezaba el curso, las clases en el Instituto y los ensayos de la Municipal con sus conciertos. Guardabamos los bañadores, las toallas, las cañas de pescar, las bicicletas, los bolsos y cambiábamos de actividad muy morenitos, esperando ya con ilusión y sin atisbo de que todo acabara algún día, a que llegara el próximo verano. Ahora, todo es tan distinto, que a veces creo que estoy dentro de un mal sueño.

Nuestra hija Chelo ya sabes que tambien es muy dada a las nostalgias y recuerdos, consciente de que la vida se va, que todo cambia. Sus hijos tambien se hacen mayores. Carlos Javier se ha ido algunos días a la Eliana para ver a Cristina y ya no se ha bañado con ellos…es natural. Por eso, al salir de misa pensó volver a ir a cenar a “Bandera Azul” al mismo lugar de la semana pasada con Vicen y que el pasado año fuimos contigo, mi amor, como otros tantos en los que tambien nos han acompañado Emilio y Mari Carmen con nuestros nietos pequeños. Les gustaba venir en esos días de finales del apartamento. Subían a los cochecitos de la feria y siempre se compraban alguna cosilla de los puestecitos ambulantes. Mas este año, no han venido y tampoco estas tu….

Cenamos los bocadillos habituales con la redonda luna a nuestras espaldas. Habíamos hecho un poco de tiempo haciendo unas fotos, desde que apuntó su salida sobre el mar, rojiza y pálida, hasta que se llenó de una luz blanca, luminosa, en lo alto del horizonte, reflejándose en el mar y convirtiéndolo en plata. Inmediatamente me acordé de nuestra “Luna Mediterránea”.

A finales de Junio y para celebrar el “fin de curso”, la unión Musical Tendetes y su Coro, interpretamos esa pieza musical con banda y coro en un concierto en la calle a solicitud de las “amas de casa” y que se celebra anualmente. Por casualidad llegaron Vicen y Carolina y nos acompañaron, aunque tú, mi amor, ya no estabas en tu sitio de percusión, acompañado de tus nietos Emilio Samuel y Lucas y de tantos jovencitos que te querían y respetaban. Además de otras piezas musicales, tocaron y cantamos le Luna Mediterránea que ya interpretamos hace unos tres o cuatro años y que a ti y a mí, nos encantó, por el mensaje de su letra y además cantada en valenciano. Cuando Patricia la puso en el atril para los ensayos pertinentes, no la podía cantar, la congoja me ahogaba. Significaba mucho para mí, con tu recuerdo a flor de piel.

Precisamente en la cena posterior le regale a Patricia un óleo pintado por mí, que representa esa, nuestra luna, “asomada en su balcón, encima del mar” como dice parte de la letra y que pinte por entonces. Quería que tuviera un recuerdo nuestro y así le dejé constancia en la dedicatoria.

 Ahora, bañados en luz de luna, recuerdos y nostalgia, Chelo, Carlos y los chicos, volvimos al apartamento para rezar la oración de acción de gracias y despedida y esta vez, sin canción, cerraron la puerta. Los cuatro me trajeron a casa. Les di las gracias, una vez más por su cariño y ellos volvieron al mar, hasta el día siguiente.

Me asomé al balcón con tu fotografía en mis manos y te enseñé la luna. Despues me dejé caer en la cama. ¡Buenas noches, mi amor!....ya se acabó el verano…y sin ti. Te amo y te recuerdo tanto….

A mi Vicente, en memoria y en recuerdo de otras vacaciones, las de toda la vida, las que ya nunca volverán.

Siempre a tu lado, siempre juntos por toda la eternidad.

Te quiere tu CHELO

Agosto 2015.

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