LA ULTIMA LUNA DEL MES
DE AGOSTO - 2015
Querido amor:
Agosto, nuestro mes, ha finalizado como
empezó, con lluvias y tormenta. Pero no nos hemos mojado.
Estoy
aquí contigo, a buen resguardo, en nuestra casa tan vacía desde que te fuiste. Porque
tu ausencia, mi amor, me hace vivir en constante soledad. No hemos tenido que
ir con nuestro cochecito a ayudar para la vuelta a casa de la estancia en la
playa, a nuestra hija y familia. Ellos si han regresado, pero yo me he quedado
aquí, a tu lado, observando la lluvia y la tormenta, recordando tantos y tantos
fines del verano. Recuerdo que siempre cantábamos la canción del Dúo dinámico:
“el final del verano llegó y tú partirás….” Y de algún modo, se ha hecho
realidad.
Ayer estuve todo el día con ellos en el
apartamento y al igual que paso la semana pasada con Vicentin, me he sentido
muy acompañada. La verdad es que este verano, el primero sin ti, nuestros hijos
y nietos se han desvivido por atenderme y acompañarme lo más posible. Desde el
viaje a Madrid con Emilio, Emilio Samuel y Lucas para ver la lluvia de
estrellas, hasta el viaje de Vicen a Valencia, han estado a mi lado y me han
hecho mucha compañía. Y ahora que Chelo, Carlos, Carlos Javier y Lucia ya
regresaron de Guatemala, están haciendo lo mismo.
Para ellos ha sido un mes de Agosto tambien
muy diferente. Salieron a finales de Julio para visitar a los seres queridos de
Carlos, rumbo a América a reencontrarse con un montón de recuerdos, familiares y amigos. Querían volver a visitar muchos
sitios preñados de historia en las vidas de todos y en la infancia de los
niños. Han visitado lugares de ensueño para recordar toda la vida. En algunos
de ellos tuvimos la suerte de estar tambien nosotros, Vicen, tú y yo. ¿Te
acuerdas mi amor? Ellos si te han recordado y han evocado aquellos años de la
niñez de sus hijos y de nuestra plenitud. Han vuelto pletóricos de sensaciones,
sentimientos, nostalgias e ilusiones de volver en cuanto puedan. Ojala la vida
se lo vuelva a permitir.
El sábado pasado fue día 29 y tuvimos la misa
del “noveno aniversario” de tu muerte. Que duro se me hace escribir esta
palabra. Que impensable en el tiempo, pero que real en estos momentos de mi
vida. Emilio, Mari Carmen y Conchin, me acompañaron en la Eucaristía. Emilio
Samuel tenía una cena de compromiso con familiares de Desy y Lucas esta con
Laura en el camino de Santiago por Roncesvalles. A Chelo y familia les dije que
no perdieran el poco tiempo que les quedaba de aprovechar el apartamento, ya
que llegaron de Xela el día 20. Celebraremos más Eucaristías.
Ayer domingo 30, mi amor, se cumplieron
exactamente nueve meses de tu partida. Solo el recordar el momento de tu salida
de casa, para no volver, me llena de tristeza dolorosa, de rebeldía, de
impotencia y de una nostalgia infinita que ya no tiene vuelta atrás. “Desde que
tú te has ido, desde que te has marchado yo solo soy la sombra, de aquella que
has amado”. Cada día intento sobreponerme y hacer mi vida de ahora, que
consiste en salir como “alma que lleva el diablo”, todos los días sobre las
nueve y media a desayunar al Corte Ingles de Nuevo Centro. Allí, a veces lloro,
a veces hablo con las amables camareras que seguramente les doy lástima. Les
enseño tu fotografía y Oliver me da todos los días un abrazo. Despues, repuesta
un poco salgo por la galería comercial, e incluso compro alguna cosa. Regreso a
casa, preparo algo de comer y prácticamente ya estoy toda la tarde sentada delante de la tele, hasta que
decido escribir o leer. Deseando estoy que comience la pintura en San Pau,
porque por lo menos habrán dos días a la semana que hare algo diferente, pero
este mes, ha pintado así. Mi vida es casi como cuando estabas tú…pero sin ti.
Recuerdo que, enfermo y todo como estuviste durante dos años, nos íbamos a
desayunar a Hipercor y a pintar en tus tiempos de mejoría. Ahora ya no voy a
Hipercor, no es el que era, además me recuerda mucho a ti, a nosotros.
Al ser este año domingo, el último día del
mes, y ya tocando a su fin la corta estancia de nuestra hija en Cibeles,
lógicamente me invitó a pasar el día con ellos. Conchín se brindó para llevarme
y estuvo un ratito en la playa con nosotros. Tampoco se bañó, había muchas olas
y las dos nos sentimos muy inseguras. La vi alejarse por la arena cojeando y me
dio mucha pena. Casi hace la vida de viuda, sin serlo. No quiso que le
acompañara al cochecito y me quede plantada en la arena, mirando cómo se
marchaba. Mientras, Chelo y Carlos se bañaban en un mar agitado y con medusas,
al punto que le picó una a Chelo en la mano que se la inflamó bastante. Menos
mal que con el frescor del agua de la piscina se le rebajó. Estuve un ratito
con ella en el agua sin querer mirar al trampolín…sin querer pensar ni
recordar, sin querer evocarte. Ella me hablaba, estábamos solas. Carlos tomaba
el sol. Al final subimos a comer y descansamos un rato. Estuve en comunicación
con Emilio y con Vicen para que estuvieran tranquilos. A las ocho bajamos a oír
misa. Otro lugar plagado de recuerdos….La vimos construir hace cuarenta años
¿te acuerdas mi amor que Vicen jugaba con los ladrillos de la construcción?...
Aún llegó a venir mi madre. Todos los domingos acudíamos a la Eucaristía y años
después, cuantas veces Lucio la celebro y yo leía las lecturas….Cuántos años y
cuanta vida acumulada en esas paredes, en el Crucifijo, en las redes, en la
estrella de los vientos, en la Virgen del Mar….
Había luna llena, “la última del verano”
pensé. Para mí, para nosotros, con el final de Agosto, terminaba el verano.
Prácticamente empezaba el curso, las clases en el Instituto y los ensayos de la
Municipal con sus conciertos. Guardabamos los bañadores, las toallas, las cañas
de pescar, las bicicletas, los bolsos y cambiábamos de actividad muy morenitos,
esperando ya con ilusión y sin atisbo de que todo acabara algún día, a que
llegara el próximo verano. Ahora, todo es tan distinto, que a veces creo que
estoy dentro de un mal sueño.
Nuestra hija Chelo ya sabes que tambien es
muy dada a las nostalgias y recuerdos, consciente de que la vida se va, que
todo cambia. Sus hijos tambien se hacen mayores. Carlos Javier se ha ido
algunos días a la Eliana para ver a Cristina y ya no se ha bañado con ellos…es
natural. Por eso, al salir de misa pensó volver a ir a cenar a “Bandera Azul”
al mismo lugar de la semana pasada con Vicen y que el pasado año fuimos
contigo, mi amor, como otros tantos en los que tambien nos han acompañado
Emilio y Mari Carmen con nuestros nietos pequeños. Les gustaba venir en esos
días de finales del apartamento. Subían a los cochecitos de la feria y siempre
se compraban alguna cosilla de los puestecitos ambulantes. Mas este año, no han
venido y tampoco estas tu….
Cenamos los bocadillos habituales con la
redonda luna a nuestras espaldas. Habíamos hecho un poco de tiempo haciendo
unas fotos, desde que apuntó su salida sobre el mar, rojiza y pálida, hasta que
se llenó de una luz blanca, luminosa, en lo alto del horizonte, reflejándose en
el mar y convirtiéndolo en plata. Inmediatamente me acordé de nuestra “Luna
Mediterránea”.
A finales de Junio y para celebrar el “fin de
curso”, la unión Musical Tendetes y su Coro, interpretamos esa pieza musical
con banda y coro en un concierto en la calle a solicitud de las “amas de casa”
y que se celebra anualmente. Por casualidad llegaron Vicen y Carolina y nos
acompañaron, aunque tú, mi amor, ya no estabas en tu sitio de percusión,
acompañado de tus nietos Emilio Samuel y Lucas y de tantos jovencitos que te
querían y respetaban. Además de otras piezas musicales, tocaron y cantamos le
Luna Mediterránea que ya interpretamos hace unos tres o cuatro años y que a ti
y a mí, nos encantó, por el mensaje de su letra y además cantada en valenciano.
Cuando Patricia la puso en el atril para los ensayos pertinentes, no la podía
cantar, la congoja me ahogaba. Significaba mucho para mí, con tu recuerdo a
flor de piel.
Precisamente en la cena posterior le regale a
Patricia un óleo pintado por mí, que representa esa, nuestra luna, “asomada en
su balcón, encima del mar” como dice parte de la letra y que pinte por
entonces. Quería que tuviera un recuerdo nuestro y así le dejé constancia en la
dedicatoria.
Ahora,
bañados en luz de luna, recuerdos y nostalgia, Chelo, Carlos y los chicos,
volvimos al apartamento para rezar la oración de acción de gracias y despedida
y esta vez, sin canción, cerraron la puerta. Los cuatro me trajeron a casa. Les
di las gracias, una vez más por su cariño y ellos volvieron al mar, hasta el
día siguiente.
Me asomé al balcón con tu fotografía en mis
manos y te enseñé la luna. Despues me dejé caer en la cama. ¡Buenas noches, mi
amor!....ya se acabó el verano…y sin ti. Te amo y te recuerdo tanto….
A mi Vicente, en memoria y en recuerdo de otras
vacaciones, las de toda la vida, las que ya nunca volverán.
Siempre a tu lado, siempre juntos por toda la
eternidad.
Te quiere tu CHELO
Agosto 2015.
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